Estados Unidos ha puesto en marcha una estrategia para triplicar el número de casos contra presuntos ‘narcopolíticos’ en México, instruyendo a sus fiscales federales a perseguir a funcionarios mexicanos que se consideren cómplices del tráfico de estupefacientes. La intención es acusar a estos individuos bajo leyes antiterroristas, según información revelada por el diario The New York Times.
El subprocurador general adjunto de EE. UU., Aakash Singh, fue quien hizo el anuncio de esta intensificación. Singh declaró que “deberíamos triplicar el número de acusaciones contra funcionarios gubernamentales corruptos en México que utilizan su poder y sus cargos para encubrir a terroristas y monstruos que trafican con la miseria y el veneno”. Asimismo, enfatizó la necesidad de “tratar a estas personas como los terroristas que son”.
Esta campaña estadounidense contra funcionarios mexicanos se intensifica tras recientes acontecimientos. Dos semanas antes del anuncio de Singh, fiscales federales en Nueva York acusaron formalmente al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el crimen organizado.
El contexto de esta medida también incluye la mención de la muerte de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en un accidente automovilístico ocurrido en México. Estos eventos, en conjunto, han contribuido a intensificar las tensiones transfronterizas entre ambos países, revelando un elemento encubierto de la represión de la Casa Blanca contra los cárteles.