La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha acordado declarar un paro nacional indefinido de labores a partir del próximo 1 de junio. Esta decisión, tomada tras una extensa discusión entre delegados sindicales, busca presionar al gobierno federal para atender sus demandas centrales, incluyendo la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y la eliminación de reformas educativas, además de rechazar el aumento salarial anunciado.
El paro iniciará con una marcha en la Ciudad de México, seguida de la instalación de un campamento en el Zócalo capitalino. La huelga se extenderá a los 10 estados del país donde la organización magisterial tiene presencia.
De manera anticipada, la Sección 22 del SNTE Oaxaca arrancará su propio paro indefinido de labores el 25 de mayo. Durante siete días, los maestros de esta sección se concentrarán en la capital del estado. Posteriormente, el 1 de junio, un contingente que representa el 20 por ciento de sus agremiados se sumará a las movilizaciones programadas en la Ciudad de México.
Entre las principales exigencias de la CNTE se encuentran la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la eliminación de las reformas educativas impulsadas durante los gobiernos de los expresidentes Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, así como la jubilación por años de servicio.
Al respecto, Elvira Veleces Morales, secretaria general de la organización en Guerrero, afirmó que el aumento salarial del 9 por ciento anunciado por el gobierno federal les resulta insuficiente, calificándolo de “raquítico”.
Veleces Morales declaró: “Vamos a salir a reanudar la huelga nacional. Es muy importante anunciar los oídos sordos que tiene el gobierno federal y por eso emplazamos al gobierno federal para que atienda las demandas centrales que tenemos, que son: la abrogación a la nefasta Ley del ISSSTE de 2007, la abrogación a la reforma educativa Peña-AMLO-Sheinbaum; y también, rechazamos categóricamente el incremento salarial del 9 por ciento que creemos que es raquítico”.
Integrantes de la CNTE aseguraron que la única forma de frenar la huelga nacional es la abrogación de las dos reformas demandadas.
La decisión de convocar a este paro nacional se tomó tras más de 12 horas de discusión y consenso, en una asamblea donde participaron alrededor de 290 delegados provenientes de más de 30 secciones sindicales de la organización.