El gobernador Javier May dio a conocer el pasado 25 de mayo la renuncia de Serafín Tadeo Lazcano como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de Tabasco. En su lugar, fue designado Alejandro Leal López para asumir la titularidad de dicha dependencia.
Ante estos movimientos en la estructura de seguridad estatal, el obispo de Tabasco, don Gerardo de Jesús Rojas López, compartió su perspectiva sobre la situación. El prelado consideró que la mejora de la seguridad en la entidad no depende únicamente de un cambio de mando.
“También requiere una transformación que comience en la familia y en la conciencia ciudadana”, expresó el obispo. Rojas López enfatizó que, aunque se designe al “mejor comandante del mundo” o a “la mejor policía y los soldados y militares más expertos”, la situación es difícil “si el corazón del hombre no cambia”.
Según sus declaraciones, es “cuestión de la conversión de aquellos que hacen el mal” y de una formación que inicia “desde la familia, desde niños”, donde el padre enseñe “cuál es el bien y cuál es el mal”. El obispo subrayó la importancia de una “conciencia bien definida” que se forja desde pequeños.
“El niño sabe cuándo lo que es bueno y lo que es malo y si el papá y la mamá le van formando y le van conduciendo a hacer siempre el bien, como decíamos hace rato, hacer siempre el bien, nunca el mal. Yo creo que mejoramos”, afirmó el obispo. Añadió que no se trata “solamente las estrategias de la policía, sino las estrategias de la familia, la conciencia del ciudadano”.
Al ser cuestionado sobre las renuncias de funcionarios estatales, el obispo Rojas López refirió que “se busca siempre al candidato idóneo, siempre y cuando los siguientes, igual que los que han puesto en sus cargos, sean responsables”. Asimismo, manifestó que “todos entendemos que todos tienen aspiraciones”.
Finalmente, el prelado deseó que estas aspiraciones “sean sanas y que sean por el bien del pueblo”, y que quienes ocupen esos puestos “no queden vacantes para que el pueblo pueda hacer, sus servicios ahí”.