El delegado de la ranchería Ixtacomitán Primera y Tercera Sección, Ricardo Baeza Camacho, reveló que, a 22 días de haber sido víctima de un ataque armado, no ha recibido apoyo ni resguardo de seguridad por parte de las autoridades estatales o municipales. Baeza Camacho afirmó que ha tenido que absorber de su propio bolsillo y con ayuda de amigos los gastos de medicamento y comida, mientras la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha informado sobre avances en la carpeta de investigación ni sobre posibles capturas relacionadas con el hecho.
El funcionario local, quien acudió a la Secretaría de Gobierno acompañado de vecinos para solicitar obras, detalló la difícil situación que atraviesa. “Del Ayuntamiento ni del Gobierno del Estado nunca he recibido ahorita pero ningún apoyo. Todos los gastos de medicamento, de comida, lo ha absorbido de mi bolsa y de algunos amigos que me han apoyado solventando ese gasto”, señaló Baeza Camacho, quien también presentó un escrito al Ayuntamiento de Centro solicitando apoyo para sus gastos médicos.
Respecto a la investigación, el delegado indicó que no tiene indicios ni sospechas sobre los responsables. “Yo fui a la Fiscalía, hice todos los trámites contra quien resulte. No tengo ningún indicio, pues te digo, hasta ahorita las autoridades no han detenido a nadie”, afirmó.
Baeza Camacho se encuentra en un lugar diferente a su vivienda para no exponer a su familia, una medida que tomó ante el temor. “Si cuando te amenazan, andas temeroso, pues ya cuando atentaron contra tu vida, ¿quién no va a andar…? Yo estoy en otro lugar que no es mi vivienda para no exponer a mi familia. Yo me ando cambiando de lugares en lugares”, compartió.
Las secuelas del ataque aún son evidentes. El delegado reporta problemas auditivos en un oído, un zumbido constante y una herida interna. “Con este oído yo no escucho, tengo un zumbido y todavía hasta la herida está dentro. Todavía tengo que… he ido hasta con otorrinolaringólogo, he tenido que pagar todo ese dineral y les comento, pues sí, pues no sé si yo llegue a perder el oído”, lamentó.
Además de los problemas de salud, su motocarro, apodado ‘pochi’, sufrió impactos de bala y quedó dañado, con los vidrios rotos. Este vehículo era su principal medio de transporte, y ahora debe costear viajes en Uber para moverse.
Baeza Camacho también expuso la precariedad laboral de los delegados en el municipio. “A nosotros únicamente el Ayuntamiento nos da un apoyo mensual, nosotros no tenemos ningún servicio, ni servicio médico, ni vacaciones, no tenemos ningún apoyo, nada más únicamente el apoyo que nos dan mensualmente”, explicó.
Ante la situación de riesgo y la falta de respaldo, el delegado está analizando la posibilidad de dejar su cargo. “Mi intención ahorita… sí me he mantenido por el respaldo de la gente, por no decepcionar a la gente, la verdad, cumplirle a la gente. Y lo demás lo tengo que analizar porque sí también está en riesgo mi vida, la verdad, todo se tiene que analizar”, concluyó.