El relevo en la Dirección General de Petróleos Mexicanos (Pemex), con la llegada de Víctor Rodríguez Padilla, obedece a la compleja dinámica interna y operativa de la paraestatal. Este cambio se produce en un escenario donde Pemex enfrenta serios problemas estructurales, según el analista Ramsés Pech, quien también advierte sobre un creciente riesgo financiero para México.
Pech ha señalado que la empresa padece de una falta de autonomía financiera, fallas operativas, una desconexión en los flujos de información hacia la dirección general, carencia de presupuesto para mantenimiento y un cuantioso adeudo con proveedores. Aunque la reducción de la deuda es un factor importante, el especialista aclaró que Pemex no es una empresa financiera en esencia.
El nuevo titular, Víctor Rodríguez Padilla, aceptó la encomienda bajo la condición de permanecer únicamente año y medio en el cargo y no cuenta con amplia experiencia en el sector energético. Sobre el presupuesto, Pech declaró que si no se aumenta “cuando menos el 30% o 40% al próximo 2027”, el nuevo director solo podrá “repartir, reducir costos”, lo que podría impactar en la “parte operativa”, “salarios de los empleados”, “jubilaciones” o “proveedores”. Este panorama se agrava con la reciente decisión de agencias calificadoras como Standard & Poor’s, que colocaron en perspectiva negativa las notas crediticias de Pemex, CFE y la deuda soberana de México, posicionando al país en un escenario de alto riesgo financiero.
La incapacidad de Pemex para alcanzar la meta de producción de 1.8 millones de barriles diarios de crudo, detalló Pech, responde a fallas estructurales y de mantenimiento heredadas de la administración pasada. En cuanto a la refinería Olmeca en Dos Bocas, Paraíso, el analista consideró que se mantiene en un periodo de ensayos técnicos y no ha alcanzado una fase operativa comercial. Si bien la planta ha reportado niveles de operatividad de entre el 85% y el 90% de su capacidad instalada en días específicos, Pech puntualizó que estas cifras “no representan algo regular ni consolidado”. Para que se considere operativa, “tendrá que estar operando cuando menos más de 8 meses, 9 meses a carga plena, como a 90% del total de su capacidad”, algo que, según su declaración, “no ha sucedido”.
Pech apuntó que el fracking podría ser una vía rápida y efectiva para recuperar la soberanía energética. Sin embargo, concluyó que el éxito de esta estrategia dependerá enteramente de la participación de empresas privadas estadounidenses que poseen la tecnología requerida. Subrayó que, debido a su “compliance” y la rigurosidad actual en Estados Unidos contra la corrupción, ninguna empresa estadounidense “se va a meter en problemas” si no tiene “certeza jurídica”.
Respecto a los reportes de manchas de hidrocarburo en el Golfo de México, Ramsés Pech dijo que debe haber un correcto análisis para conocer su origen. Aseveró que esta labor debe ser encabezada por la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y no por Pemex, ya que “Pemex no es juez y parte”. Pech explicó que para determinar un derrame se debe “ver de dónde proviene, si es de una infraestructura”, “qué tipo de hidrocarburo es”, “determinar el área por la parte de los satélites” y con esa información “calcular con el espesor por la densidad del crudo cuánto es el volumen de barriles derramados”.