Los jesuitas de la parroquia San José y Los Remedios, ubicada en los asentamientos de Plátano y Cacao, municipio de Centro, Tabasco, realizaron una misa de agradecimiento para despedirse después de 53 años de servicio pastoral en la zona. La ceremonia contó con la asistencia de feligreses de las ermitas que forman parte de la parroquia.
El padre Juan Pablo Gil Salazar, párroco durante cuatro años, expresó: “Y estamos dando gracias por tanto bien recibido y porque también estos 53 años de ser comunidad de comunidades, de ser parroquia, nos han llevado a tocar, a sumergirnos en la experiencia del Evangelio, a interpretar nuestras vidas desde la luz que nos da el Evangelio.” Añadió que la comunidad ha sido “una iglesia viva y nutrida por tantas personas, ¿verdad?, de tantas dificultades, siempre con la gracia de Dios inspirándolos.”
En su intervención, el sacerdote destacó la creación del Comité de Derechos Humanos de Tabasco (CODEHUTAB) y la formación de grupos como Pudahuel, el Centro de Derechos Humanos, el Comité de la Isla y un equipo promotor de salud durante la presencia jesuita. “De esa parte frágil, débil, pues salió el Pudahuel, salió pues el Centro de Derechos Humanos, el Comité de la Isla, salió el equipo promotor de salud; en fin, ¿verdad?, pues tanta organización, tantos grupos pues para que seamos, sigamos siendo comunidad, seamos Iglesia, y que Jesús pues está en medio de nosotros,” señaló el padre Gil Salazar.
La administración de la parroquia será transferida a la Diócesis de Tabasco a partir del 17 de agosto, según lo programado por la Compañía de Jesús. La transición marca el fin de una etapa de más de medio siglo en la que la comunidad eclesial de base, el trabajo con jóvenes, monaguillos, liturgia, sacramentos y fiestas patronales se desarrollaron bajo la guía jesuita.