El Gobierno de Cuba está dispuesto a escuchar la propuesta de ayuda de 100 millones de dólares por parte de Estados Unidos, según señaló el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez. La administración de Miguel Díaz-Canel busca aclarar si dicha asistencia se materializará en efectivo o material, y si se destinará a las necesidades más urgentes del momento para la isla, como combustibles, alimentos y medicinas.
Rodríguez Parrilla indicó que, “aun tomando en cuenta la incongruencia de la aparente generosidad de parte de quien somete al pueblo cubano a un castigo colectivo por medio de la guerra económica”, el gobierno cubano no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera ofrecida de buena fe y con fines genuinos de cooperación, ya sea bilateral o multilateral.
En este sentido, la administración de Miguel Díaz-Canel está dispuesta a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría, según lo declarado por el canciller.
El ministro cubano también refirió que los elementos aportados por la parte cubana y los intercambios sostenidos con la delegación estadounidense permitieron demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Asimismo, se evidenció que no existen razones legítimas para incluir a la isla en la lista de países que, supuestamente, patrocinan el terrorismo.
Rodríguez Parrilla añadió que “una vez más se evidenció que la isla no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio, y nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra EE. UU. ni permitirá que desde Cuba se actúe contra otra nación”.
Finalmente, el canciller cubano subrayó que “se patentizó además el interés de ambas partes en desarrollar la cooperación bilateral entre los órganos de aplicación y cumplimiento de la ley, en función de la seguridad de ambas naciones, regional e internacional”.