La posibilidad de que Iván Archivaldo y Jesús Guzmán Salazar, conocidos como “Los Chapitos”, se entreguen al gobierno de Estados Unidos, ha puesto de cabeza el panorama de la seguridad y la política en México. Este acercamiento, revelado por el diario LA Times, viene acompañado de graves acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense contra el exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

Desde hace aproximadamente un año, los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán habrían tenido contacto con autoridades de EE.UU. para negociar su posible entrega. La decisión final, se sabe, estaría ligada a cómo avancen los casos judiciales de sus medios hermanos, Ovidio y Joaquín Guzmán López, actualmente bajo la mira de la justicia.

Pero la cosa no para ahí. El Departamento de Justicia de EE.UU. no se guardó nada y acusó directamente a Rocha Moya de haberse reunido con “Los Chapitos”. ¿El motivo? Buscar apoyo electoral para su campaña a la gubernatura de Sinaloa en 2021, un hecho que sacude los cimientos políticos.

Según las acusaciones, Iván Archivaldo Guzmán habría ordenado acciones para amedrentar a rivales políticos y forzar el voto a favor de Rocha Moya. Esto, a cambio de protección y de permitirles seguir con sus negocios ilícitos en el estado, incluyendo el narcotráfico.

La advertencia del fiscal interino de EE.UU., Todd Blanche, es clara y resuena fuerte: se esperan más acusaciones contra políticos mexicanos. Esto, gracias a la cooperación de otros líderes del cártel que ya están bajo custodia estadounidense y han decidido hablar.

No hay que olvidar que EE.UU. ofrece recompensas millonarias por la captura de Iván Archivaldo y Jesús Guzmán Salazar. Esto subraya el interés de Washington en desmantelar la cúpula del Cártel de Sinaloa y debilitar su estructura.

Esta situación genera una fuerte incertidumbre en el país. La gente se pregunta cómo afectará la seguridad en México y qué tan profundas son las raíces del crimen organizado en la política nacional. La desconfianza crece.

Para nosotros, desde Tabasco, aunque la noticia venga de Sinaloa y se centre en Chicago, nos recuerda la importancia de la transparencia y la lucha contra la corrupción en cualquier rincón del país. Lo que pasa allá, tarde o temprano, resuena en todo el territorio.

Este escenario pone en la mira las relaciones diplomáticas y de seguridad entre México y Estados Unidos. La tensión es palpable y las expectativas sobre futuras revelaciones son altas.

El caso sigue abierto y se esperan nuevos capítulos. La lupa internacional está puesta sobre México y sus instituciones, en un momento clave para la justicia y la seguridad.

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