El expresidente de Cuba, Raúl Castro, ha sido formalmente acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) en relación con el derribo de dos aeronaves del grupo anticastrista Hermanos al Rescate, ocurrido en 1996. La presentación de cargos se realizó ante la corte federal del Distrito Sur de Florida.
El incidente, que tuvo lugar mientras las aeronaves sobrevolaban espacio aéreo cubano, resultó en la muerte de cuatro aviadores. Las víctimas fueron identificadas como Carlos Costa, Armando Alejandre y Mario Manuel de la Peña, quienes eran ciudadanos cubanoestadunidenses, así como Pablo Morales, un cubano con residencia legal en Estados Unidos.
La denuncia interpuesta en Estados Unidos no solo señala a Raúl Castro, sino que también incluye a otros militares de origen cubano presuntamente involucrados en el suceso. Entre ellos se encuentran Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga y Raúl Simanca Cárdenas.
Tras la presentación de los cargos, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció sobre el tema. Trump declaró que “tienen a Cuba en la mente” y calificó el hecho como un “gran momento” y un “gran día”. Añadió que no solo era significativo para los cubanoamericanos, sino también para quienes salieron de la isla y desean regresar, así como para aquellos que quieren “ver a su familia en Cuba”. Esta información fue comunicada por un alto funcionario de la administración Trump.
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reaccionó a la denuncia calificándola como una “acción política”. Díaz-Canel consideró que la acusación carece de basamento jurídico y sostuvo que estaría orientada a justificar una posible agresión militar contra la isla. A través de la plataforma X, el mandatario cubano afirmó que no se actuó de manera imprudente ni se violó el derecho internacional en el incidente de 1996.
Además, Miguel Díaz-Canel acusó a fuerzas militares estadounidenses de realizar “ejecuciones extrajudiciales fríamente calculadas y abiertamente publicitadas sobre embarcaciones civiles en el Caribe y el Pacífico”, en un aparente contrapunto a la acusación contra Castro.