La agencia Moody’s Ratings anunció el recorte de la calificación de México a “Baa3” desde “Baa2”, argumentando un persistente debilitamiento de la solidez fiscal del país. A pesar de este ajuste a la baja, la perspectiva de la nota fue modificada de “negativa” a “estable”.
Esta acción de Moody’s ocurre una semana después de que S&P Global Ratings también cambiara la perspectiva de las calificaciones de México a largo plazo de “estable” a “negativa”. S&P atribuyó su decisión al debilitamiento de la flexibilidad fiscal, aunque confirmó su calificación en moneda extranjera en “BBB” y en moneda local en “BBB+”.
Moody’s sostiene que la nación mexicana se ha debilitado en comparación con otras con calificación “Baa”. La agencia indicó que la vulnerabilidad de México a posibles crisis fiscales ha aumentado. Además, espera que el crecimiento económico del país siga siendo moderado a corto plazo, proyectando un retorno gradual a su tasa de crecimiento tendencial, en torno al 2.0 por ciento.
La calificadora también señaló que la escasa inversión y las perspectivas de crecimiento moderadas están agravando las presiones fiscales. En este sentido, redujo a menos de un por ciento su perspectiva de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real para este año y estima que apenas crecerá 1.3 por ciento en 2027.
Actualmente, Moody’s y Fitch Ratings mantienen la calificación de México en “BBB-” con perspectiva estable, lo que sitúa al país un escalón por encima de perder el grado de inversión. Pese al bajo pronóstico de crecimiento, Moody’s sostiene que, si la solidez fiscal mejora de forma duradera, apoyada por resultados que sitúen los indicadores de deuda en una trayectoria descendente, podría observarse una tendencia al alza en la calificación crediticia del país.