Villahermosa, Tabasco.- La empresa Mota-Engil ha sido declarada ganadora de la licitación correspondiente a la primera etapa del proyecto Villahermosa 2030. Este proceso, si bien se realizó dentro del marco jurídico permitido, generó “un poquito de ruido”, según reconoció la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Tabasco.
Carlos Villegas Adriano, presidente de la CMIC en Tabasco, señaló que Mota-Engil cumplió con los requisitos mínimos establecidos por la ley para la licitación. La empresa, que por primera vez trabajará en Tabasco, contaba además con el padrón de contratistas del Gobierno del Estado, un requisito indispensable para acceder al concurso.
Sin embargo, Villegas Adriano manifestó su extrañeza ante la ausencia de participación de grandes empresas transnacionales que previamente estuvieron involucradas en la construcción de la Refinería Olmeca en Dos Bocas, como ICA Fluor, Samsung Ingeniería y Kellogg’s. El líder empresarial sugirió que estas compañías, con probada capacidad económica y técnica, “no se hayan enterado” de la necesidad de obtener el padrón de contratistas del Gobierno del Estado de Tabasco para poder licitar en una obra de esta magnitud.
En contraste, las empresas tabasqueñas, en su mayoría micro, pequeñas y medianas, no pudieron cumplir con las condiciones técnicas y económicas solicitadas en las bases de la licitación. La convocatoria exigía un capital de 280 millones de pesos, una cifra que, según Villegas Adriano, estaba fuera del alcance de la mayoría de los constructores locales.
El presidente de la CMIC reiteró que la Secretaría encargada emitió las licitaciones conforme al marco jurídico vigente. Subrayó que, al final, solo una empresa —Mota-Engil— cumplió cabalmente con los requerimientos técnicos, económicos y el padrón de contratistas del gobierno estatal para acceder al proyecto.
Finalmente, Villegas Adriano planteó una preocupación respecto a la posible subcontratación en el proyecto. Explicó que, si los términos del contrato lo permiten, la subcontratación podría implicar un sobrecosto en los trabajos, ya que el contratista principal debería obtener una ganancia, dejando un margen mínimo de utilidad para los subcontratados estatales.