Los jesuitas dejaron Tabasco después de 81 años de servicio en la entidad. La entrega‑recepción de la parroquia de San José se realizó el mismo día en que se erigieron canónicamente las nuevas parroquias de Nuestra Señora de los Remedios y Santa Úrsula. El padre Juan Pablo Gil Salazar, último párroco jesuita en Plátano y Cacao, salió del estado la noche del jueves pasado, mientras que el padre Fernando Morales, vicario, lo hizo la noche del miércoles anterior.
La Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús publicó un comunicado en su página web en el que agradeció a la Diócesis de Tabasco, al obispo Gerardo de Jesús Rojas López y a las comunidades de las antiguas parroquias de San José y Nuestra Señora de los Remedios. En el comunicado, la Provincia manifestó: “Llegamos con el deseo de acompañar y de trabajar juntos, y hemos sido nosotros los transformados. Fuimos hechos mejores seres humanos y mejores compañeros de Jesús por el amor, el servicio y la entrega generosa de los hombres y mujeres de esta región de Tabasco.”
Asimismo, la Provincia expresó su confianza en el futuro de las tres nuevas parroquias: “Confiamos que las tres nuevas parroquias en las que fue dividida la parroquia que administraron los jesuitas, seguirán trabajando juntos, en comunión con los pastores que ahora nos relevan en este ministerio, para seguir acompañando y caminando con un solo corazón.”
El comunicado también incluyó agradecimientos al pueblo tabasqueño: “Agradecemos al pueblo tabasqueño por la solidaridad mostrada con las luchas y esperanzas a lo largo de estas más de cinco décadas, cerrando su ciclo en la Diócesis de Tabasco, con profunda gratitud por tanto bien recibido.”
Con la salida de los últimos sacerdotes y la reorganización pastoral, la Diócesis de Tabasco continuará la labor pastoral a través de los nuevos pastores que asumen la responsabilidad de las tres parroquias.